Melasma y manchas
El melasma se controla, no se cura. Decirlo desde el principio es parte del tratamiento: quien te promete que desaparece para siempre te va a dejar peor cuando vuelva.
El protocolo tiene tres partes que no funcionan por separado: la despigmentación en consulta, los activos que usas en casa todos los días, y una disciplina solar estricta. Si falta una, las tres fallan.
Los primeros días la piel se descama y se pone rosada. Es esperado.
Las hormonas cuentan: embarazo, anticonceptivos y tiroides pueden reactivar la mancha.
En algunos casos se suma láser, pero nunca de entrada: primero se calma el pigmento.
Si vas a exponerte al sol de forma intensa —playa, piscina, viaje— se aplaza el inicio.