HIFU facial
Ultrasonido enfocado de alta intensidad. Atraviesa la superficie sin tocarla y deposita calor exactamente en la capa que sostiene la cara, la misma que un cirujano tensa en un lifting.
Es la opción cuando hay flacidez leve o moderada: óvalo que se pierde, papada incipiente, cuello descolgado. No reemplaza una cirugía si la flacidez es mucha, y eso se dice de frente en la valoración.

Tres profundidades, un mismo mapa
El cabezal trabaja a 1,5, 3 y 4,5 milímetros. Cada zona de la cara pide una profundidad distinta: la mandíbula no se trata igual que el pómulo ni que el cuello. Esa decisión se toma línea por línea sobre tu cara marcada.
El óvalo de la cara ya no está definido y la mandíbula se ve blanda.
Papada que aparece en fotos de perfil aunque no hayas subido de peso.
No quieres cirugía, ni incapacidad, ni que se te note que hiciste algo.
No es para flacidez avanzada, ni si tienes implantes metálicos en la zona o estás en embarazo.
Se siente como pulsos de calor dentro de la piel, más notorios sobre el hueso de la mandíbula. Es incómodo por momentos, no doloroso, y no necesita anestesia general. Se puede bajar la intensidad si lo pides.
Sales caminando y vuelves a tu día. Puede quedar la zona sensible al tacto unos días y sentirse algo hinchada. El colágeno nuevo tarda: el cambio se empieza a notar hacia la cuarta semana y sigue mejorando hasta el sexto mes.